viernes, 21 de septiembre de 2012

Dorothea y sus fantasmas

Me decido a tararearte todo lo que se te extraña
desde el siglo en que partiste hasta el largo día de hoy.


Pueden ser casualidades u otras rarezas que pasan,
pero donde quiera que ando todo me conduce a ti.


No exagero si te cuento que le hablo a tu fantasma,
que le solicito agua y hasta el buche de café.

En días graves le he pedido masajes para mi espalda
(los peores ni te cuento, porque no vas a creer).


Ya no sé si lo que digo realmente nos hace falta.
Hoy no es día inteligente y no sé ir más allá.
Pero cuando puedas vuelve porque acecha tu fantasma
jugando a las escondidas y yo estoy muy viejo ya.




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