jueves, 29 de diciembre de 2011

Dorothea y sus deseos

Artículo 1
Queda decretado que ahora vale la vida, que ahora vale la verdad, y que de manos dadas trabajaremos todos por la vida verdadera.


Artículo 2
Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.


Artículo 3
Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deben permanecer el día entero abiertas para el verde donde crece la esperanza.


Artículo 4
Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo.
Parágrafo:
El hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.


Artículo 5
Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.


Artículo 6
Queda establecida, durante diez siglos, la práctica soñada del profeta Isaías, el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.


Artículo 7
Por decreto irrevocable queda establecido el reinado  permanente de la justicia y de la claridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo.


Artículo 8
Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama, sabiendo que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.


Artículo 9
Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Pero; que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura.


Artículo 10
Queda permitido a cualquier persona a cualquier hora de la vida el uso del traje blanco.


Artículo 11
Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana.


Artículo 12
Decrétase que nada estará obligado ni prohibido. Todo será permitido. Inclusive jugar con los rinocerontes, y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo:
Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.


Artículo 13
Queda decretado que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras. Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal, para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó.


Artículo Final
Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas. A partir de este instante, la libertad será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, o como la semilla del trigo y su morada será siempre el corazón del hombre.


Thiago de Mello

lunes, 26 de diciembre de 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Dorothea y su "poema de cartera"

Ahora soy maestra
y puedo enamorarme...
de un alumno,
tener un vestido verde
y unos zapatos rojos,
desafiar al blanco
que me queda tan bien.

Ahora puedo esperar
en cualquier sitio,
encontrar anónimos
en mi cartera,
"maestra, la amo"
y no asombrarme
porque sé quien los escribe.

Las voces se parecen
a las voces de ese piano,
no hay lluvia,
ni espejos, ni pantanos.
Sólo un alumno
que alarga el cuaderno
y tímido pregunta ¿acerté?
rozandome el brazo tibiamente.

1990

lunes, 12 de diciembre de 2011

Dorothea y su poesia

Te he visto tan poco
y te he soñado tanto
que no puedo separar
la realidad y la poesía.

Estabas ahi, a mi lado,
te miraba, te oia, te sentía,
a veces hasta te besaba
y tu no sabías.

En sueños te dije mil cosas,
ese día me hablaste, entonces
senti que me habias besado
y yo tampoco sabía.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Dorothea y su poesia

Para mi amigo Pavel...

Había una vez
hace mucho tiempo ya...


Existió un peligro
que amenazaba la humanidad.

Destruyó los bosques,
sacrificó animales y plantas,
engendró la gran contaminación
y asi se inventó la guerra.


El hombre incapaz de dominarlo
creó armas cada vez más letales
desde el arco y la flecha
hasta misiles atómicos y nucleares.

Pero nada podía,
la fuerza aniquiladora del mal
era invencible.


Sin embargo
cuentan que un día
estando los hombres
en pleno campo de batalla
aparecieron corriendo
-sin saber de donde-
un niño y una niña.

Sus caritas reflejaban inocencia,
de pronto se detuvieron
miraron al cielo oscuro
y deseando alcanzar las nubes
se fundieron en un abrazo
entonces salió el sol,
pasó volando una paloma herida,
cayó una fina llovizna,
nacieron flores azules y blancas,
el sol y el agua cristalina,
en una reflexión fecundaron el arcoiris
y el aire se respiró transparente,
los niños se besaron
y los hombres soltaron las armas.


Desde entonces
cuentan los duendes...


El cariño puede más que la guerra
y solo el amor entre los hombres
ayudará a la humanidad
a salvarse de su propia destrucción. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Dorothea y su poesía


Mi Habana,
está ahi, centenaria,
retando el equilibrio,
perdurando en el tiempo.

Mi amor,
sigue aqui, como siempre,
creciendo, incondicional,
soñando el futuro.

Mi amor, Mi Habana,
mis dos grandes pasiones.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Dorothea y La Habana


Si no existieras...
Qué sería de mí si no existieras,
Mi ciudad de La Habana.


Si no existieras, mi ciudad de sueño
en claridad y espuma edificada,
qué sería de mí sin tus portales,
tus columnas, tus besos, tus ventanas.


Cuando erré por el mundo ibas conmigo,
eras una canción en mi garganta,
un poco de tu azul en mi camisa,
un amuleto contra la nostalgia.


Y ahora te camino toda entera,
te vivo toda hasta la madrugada,
soy el viento en tus parques y rincones,
soy ese sol que te acaricia el alma.


Ciudad de mis amores en el polvo,
bella ciudad de podredumbre y alas,
en ti nací realmente un mes de enero
cuando golpeó en tu pecho la esperanza.


Si vivi un gran amor fue entre tus calles,
Si vivo un gran amor tiene tu cara,
ciudad de los amores de mi vida,
mi mujer para siempre en la distancia.


Si no existieras yo te inventaria,
Mi ciudad de La Habana.


Fayad Jamís

jueves, 1 de diciembre de 2011

Dorothea y la poesía

Con tantos palos que te dio la vida

Con tantos palos que te dio la vida
y aún sigues dándole a la vida sueños.
Eres un loco que jamás se cansa
de abrir ventanas y sembrar luceros.
Con tantos palos que te dio la noche,
tanta crueldad, frío y tanto miedo.
Eres un loco de mirada triste
que sólo sabe amar con todo el pecho,
fabricar papalotes y poemas
y otras patrañas que se lleva el viento.
Eres un simple hombre alucinado,
entre calles, talleres y recuerdos.
Eres un pobre loco de esperanzas
que siente como nace un mundo nuevo.

Con tantos palos que te dio la vida
y no te cansas de decir: ”te quiero”.


Fayad Jamis

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Dorothea y su infancia



Tengo

Cuando me veo y toco,
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Todo,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser.
Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de andar por mi país,
dueño de cuanto hay en él,
mirando bien de cerca lo que antes
no tuve ni podía tener.
Zafra puedo decir,
monte puedo decir,
ciudad puedo decir,
ejército decir,
ya míos para siempre y tuyos, nuestros,
y un ancho resplandor
de rayo, estrella, flor.

Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de ir
yo, campesino, obrero, gente simple,
tengo el gusto de ir
(es un ejemplo)
a un banco y hablar con el administrador,
no en inglés,
no en señor,
sino decirle compañero como se dice en español.

Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.

Tengo, vamos a ver,
que no hay guardia rural
que me agarre y me encierre en un cuartel,
ni me arranque y me arroje de mi tierra
al medio del camino real.
Tengo que como tengo la tierra tengo el mar,
no country,
no jailáif,
no tenis y no yacht,
sino de playa en playa y ola en ola,
gigante azul abierto democrático:
en fin, el mar.

Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.
Tengo que ya tengo
donde trabajar
y ganar
lo que me tengo que comer.
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.


Nicolás Guillén