A mí no me da miedo la soledad, ni el ayuno se-xu-al, lo que realmente me asusta es la dependencia emocional.
Me asusta pensar que pueda vivir con alguien alojado de forma insana en mi mente y mi corazón, me aterra imaginar que pueda organizar mis días alrededor de los gustos y las inquietudes de alguien que no soy yo.
No me avergüenza la ma-stur-bación, ni me entristecen las noches vacías.
Le temo a vivir pendiente de otra persona y de sus caprichos.
Le temo a los celos extremos, a las infidelidades y a la indiferencia mientras el corazón se derrite en deseos de ternura.
No me da miedo el silencio, ni el compromiso, no me asusta entregarme o amar a quien se lo merezca.
Solo le temo a quedarme ciega y adorar a quien me llegue a tratar como una mierda o como a una persona común que es casi lo mismo. Porque yo soy loca y apasionada, amo hasta el tuétano de mis huesos y deliro poesía y libertad.
No le temo a la complicidad en una relación, le temo a perder mis alas y dejar de soñar mis propios sueños, a caminar atada, sin poder avanzar.
Tú, a qué le tienes miedo?
12.08.2025