jueves, 24 de mayo de 2012

Dorothea y las vanidades

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?


Yo no estimo tesoros, ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas.


Y no estimo hermosura que, vencida,
es despojo civil de las edades,

ni riqueza me agrada fementida,
teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.


Sor Juana Inés de la Cruz

martes, 22 de mayo de 2012

Dorothea y su poesia

La tierra está viva:
Exhala en volcanes,
Aclama en tsunamis,
Cruje en sequías,
Vibra en terremotos,
Ruge en huracanes,
Llora en lluvias,
La tierra está triste,
Pide respeto, somos uno,
-nosotros y ella-
-ella y nosotros-
Solo juntos podemos nacer…

viernes, 18 de mayo de 2012

Dorothea y más del amor

A una amiga y señora
de contar le tengo un cuento:
Hubo una vez cierto loco
que murió de lo que muero;
pues dio en querer, y en amores
quien bien ama, ya está muerto!


José Martí

jueves, 17 de mayo de 2012

Dorothea y el cisne salvaje

No intentes posar tus manos sobre su inocente
cuello (hasta la más suave caricia le parecería el
brutal manejo del vértigo).
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en la mitad de la noche).
No remuevas el agua de la laguna no respires
Para ser tuyo tendría que morir.

Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete entre la hierba).
No rompas el hechizo de esta tarde de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.

Luis Rogelio Nogueras

miércoles, 16 de mayo de 2012

Dorothea y el dinero

El dinero no es riqueza.
Me ha tocado ver gente con mucho dinero que al abrir la boca se le sale toda la pobreza de espíritu.

Con permiso de Amiguito...

martes, 15 de mayo de 2012

Dorothea y su necesidad

En una breve conversación, un hombre le hace a una mujer la siguiente pregunta:
¿Qué tipo de hombre estás buscando?


Ella se queda un momento callada antes de mirarlo a los ojos y le preguntó:
¿En verdad quieres saber?


Él respondió: ¡Sí!

Ella empezó a decir:
"Siendo mujer de esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo no

podría hacer sola. Tengo un trabajo y yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre, porque soy económicamente independiente y responsable de mi administración financiera. Mi rol ya no es el de ser ama de casa dependiente de un hombre en ese sentido.
Yo estoy en la posición de preguntar a cualquier hombre, ¿que es lo que tú puedes aportar en
mi vida?

El hombre se le quedó mirando. Claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella sabiendo lo que él estaba pensando, dijo:
No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más...
Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida.
Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque necesito con quién conversar,
no necesito a alguien mentalmente simple.
Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque necesito sentirme
bien como persona.
Yo necesito un hombre que luche por la perfección financiera porque, aunque no necesito

ayuda financiera, necesito a alguien con quien coordinar el dinero que entre en nuestras
vidas.
Yo necesito un hombre que luche por su individualidad, que tenga la libertad para salir a volar
y regresar responsablemente a su nido, porque enriqueciéndose a sí mismo, tendrá algo maravilloso que regalarme cada día.
Yo necesito un hombre lo suficientemente sensible para que comprenda por lo que yo paso en
la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer.
Yo estoy buscando a alguien que yo pueda respetar. Partiendo del respeto que él mismo se

gane con el trato, el amor y la admiración que me dé.
La mujer es la compañera del hombre, no es menos o más, están para juntos forjar una vida
en donde la convivencia los lleve a la felicidad.
Si existe un hombre así pues eso es lo que yo busco.


Cuando ella terminó de hablar lo miró a los ojos. El se veía muy confundido y con
interrogantes.

El le dijo:
Estás pidiendo mucho.


Ella le contestó:
Yo valgo mucho.


2005

lunes, 14 de mayo de 2012

Dorothea y la vida

Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, cerrando puertas o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

Terminó su trabajo? Se acabó la relación? Ya no vive mas en esa casa? Debe irse de viaje? La amistad se acabó? Puede pasarse mucho tiempo de su presente “”revolcándose”” en los porque, en devolver el cassette y tratar de entender por que tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado.

Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir.

Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que pasar la hoja, hay que vivir solo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó, no nos pertenece.

No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta quien es usted. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no se clausuran, posibilidades de regresar (a que), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron? Si puede enfrentarlos ya y ahora hágalo, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo, ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa familia, en ese escritorio, en esa oficina, en ese oficio.

Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el capítulo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida.

Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo, llegó  sin ese adhesivo, por lo tanto es costumbre vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Solo es costumbre, apego, necesidad.
Pero……cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

viernes, 4 de mayo de 2012

Dorothea y su edad


¿¿Que cuántos años tengo?? ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo: Gritar sin miedo lo que pienso...
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos y
la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo, y otras “que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estás muy viejo, ya no podrás!

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada..
y otras... es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...
¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cuarenta, cincuenta o más!
Pues lo que importa: ¡Es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuántos años tengo?
¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento!!.

Qué importa cuántos años, ¿¿cuántos tengo, o cuántos espero… ??
Si con los años que tengo.. ¡¡Aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno!!

“De los pequeños momentos, de una charla con amigos, de una cena apacible,
podemos obtener una felicidad y una dicha que no necesariamente deben costar dinero.
Con la buena voluntad y un sentido humanista, podemos vivir al margen de toda violencia"

José Saramago

jueves, 3 de mayo de 2012

Dorothea y su poesía

Estoy ausente, lejos,
mirando el mar,
disfruto la tranquilidad, el viento suave,
el desorden de los pájaros al caer la tarde.

Tu te acercas,
llegas, despacio, callado,
te siento en mi espalda,
me besas el pelo, me abrazas.

Juntos, sin palabras,
solo sintiendo, soy feliz,
así quiero estar,
así, segura,
Así, contigo…